BERLIN

 

Presentación de CUADERNO PARA BERLÍN en El Pelícano Café (Cádiz) noviembre 2014

Palabras del autor:

Lo importante de este Cuaderno para Berlín no es el contenido, sino el continente.Me he dado cuenta que el tiempo empieza a pesar en mi, la memoria se empieza a poblar de aventuras, de personas, de personajes, de palabras, de hechos, de caricias, de heridas y de tiempo transcurrido. Y precisamente eso me pasó en Berlin hace varios veranos. En este viaje la memoria se me puso de pie, se me alzó, y en ese afán que tiene la memoria de contar y de tejer se me apareció Berlín como un territorio simbólico, como un territorio donde emergía toda mi memoria. Por eso mi Berlín no es vuestro Berlín, ni probablemente sea el Berlín capital de Alemania: es fundamentalmente el territorio de mi memoria, donde gritó por salir fuera.Y De ahí salio este Cuaderno para Berlín. Lo comente con mi editora -Cristina Ramírez ,a la que nunca puedes desafiar con un reto, porque siempre pierdes la apuesta. E hizo una edición laboriosamente creativa, y de amor al libro como objeto. Edición a medio camino entre lo artesanal e industrial. Que mima el detalle, que nada ha dejado sin pensar, sin refinar. Todo tiene un sentido y es coherente con el contenido, Un objeto que emociona por su realización y asombra por su técnica y las soluciones elegidas. El poemario incluye fotografías de Rocío Martín que acompañan con lugares de Berlín a este viaje alrededor de mi memoria
CUADERNO DE BERLIN 

https://www.facebook.com/pages/Cuaderno-para-Berlin/578566525599345
http://www.diariobahiadecadiz.com/noticias/el-buen-vivir-quien/jose-aurelio-martin-y-su-cuaderno-para-berlin/
http://issuu.com/cajadeabismos/docs/cuaderno_para_berlin
https://www.youtube.com/watch?v=gXQADJcTtU0

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Rosa

…”carpe diem, quam minimum credula postero”
(“carpe diem, fiando poco a lo que está por venir”)
Oda a Leucónoe, Horacio

Este poema acaba mal
por si algún lector quiere
ir al final y saltarse
la historia. La protagonista,
Rosa de Luxemburgo, muere
“golpeada a culatazos hasta morir”,
en Berlín, “su cuerpo arrojado
a un río cercano”. Al menos
eso cuenta la borrosa wikipedia
y algunas gotas de sangre reseca
en alguna calle, ya borradas.

Universidad de Zurich 1889

No sé cómo traducir la Oda
a Leucónoe del poeta latino
Horacio, “carpe diem,
quam minimum credula postero”.
La última parte parece clara,
“fiando poco a lo que está por venir”,
¿Pero cómo traducirías “carpe diem”?

Berlín 1914

Esta cojera de los demonios,
este cojera que arrastro
desde que era chiquitita,
esta cojera me lo impide,
Lübeck, si no, tú sabes
que me lanzo a la calle
a detener esta guerra absurda,
esta guerra contra todos los
trabajadores de todas las naciones,
Lübeck, Lübeck, ¿dónde
estás?, ¡soy una coja, soy
una inútil!, y esta guerra
absurda, he luchado contra
todos, me he dejado la
vida, Lübeck, contra todos,
también contra los nuestros,
esta guerra es una trampa,
Lübeck, tú lo sabes, dividirá
a los trabajadores de todos
los pueblos de la tierra, Lübeck,
¡por qué soy coja, dime!
por qué, Lübeck, qué hice
mal, amor mío, por qué
no me escucharon, siempre
pagamos los mismos, siempre
Lübeck, vamos a morir
si antes no me quito yo
la vida, Lübeck, si antes
no me quito…, Lübeck, mi amor,
mi vida. Déjate abrazar
por esta cojita inútil,
deja que, carpe diem,
poco me fíe de lo que está
por venir.

Cárcel de Breslau 1919, con su amigo Karl Liebknecht

Karl, amigo,nunca tuvimos
remedio, moriremos y lo sabes,
yo a culatazos por un freikorp,
tú con un tiro en la nuca.
¿Y qué?, ¿de qué habrá servido?
Los freicorps también son trabajadores
como nosotros, Karl, ellos
hacen lo que tienen asignado,
como tú y como yo, Karl,
trabajadores de la política,
en nuestro sueldo también
figura que demos la vida,
moriremos, Karl, por exigencia
del trabajo, gajes del oficio,
como muchos otros trabajadores
que hoy y siempre entregan
su vida por unas cuantas
monedas que les libre un rato,
carpe diem, de languidecer
para sentirse vivos con un vino,
una cerveza o entre las piernas
de una mujer o en la montura de
un hombre, carpe diem, Karl,
“fiando poco de lo que está
por venir”, es la Oda a Leucónoe,
¿sabes?, la estudié en Zurich
y nunca supe cómo traducir
el maldito carpe diem
que todo el mundo sabe decir
pero ninguno sabe el trasfondo
trágico de esas dos putas palabras,
casi mágicas, tan tramposas
como esta guerra, como la razón,
pero luminosas como un lago
azul parpadeante en verano.
Dame tu mano, Karl, dame
la mano y apriétala contra
mi pecho, Karl, carpe diem,
quam minimum credula postero.
Te viviré, Berlín, en el recuerdo

No tengo una ciudad delante de mí,
estoy dentro, en su voracidad,
en la viscosa tela de araña
de sus calles, de sus esquinas,
y amalgamado con los que aquí viven
o se dejan vivir soportando
inviernos y veranos
como si vivir fuera lo que es:
una inercia hasta la muerte.
Todavía no sé el ritmo
de los pasos, la música
que encenderán los recuerdos.
Todo es confuso aún
no ha salido el sol todavía.
Busco en vano palabras,
tiento adjetivos de colores
mentirosos, revuelvo en los
verbos vacíos y juego con
los adverbios y las preposiciones.
No llegarán las palabras primero,
serán consecuencia de la música
que fragüen los recuerdos
en el crisol de mi memoria.
Viviré entonces de verdad
la vida que ahora creo que vivo
y recorro con pasos confusos.
Dicen que cuando recuerdas
vives dos veces,
yo creo que solo cuando recuerdas
vives de verdad
lo que entonces ahora
recuerdas.